viernes

Devoradora de cuerpos calientes


“Anoche fui al swinger con mi mejor amiga, con la que jamás había tenido ideas perturbadoras. Ella siempre me acompaña a cabarutes, y demás lugares que me son prohibidos por mi condición de esposo esclavo.
Mi rubia amiga es una esbelta mujer de unos 32 anos mas que bien conservada, gimnasio, y otras yerbas que ella no tiene prurito en comentar. Cirugía de lolas, un vientre perfectamente chato y delineado por un escultor, su piel blanca, no quiero ser recurrente y decir como la nieve, sino como una espuma de limón que se desvanece sobre mi paladar.
Nos propusimos no tener sexo entre nosotros porque no queríamos que se fuera al carajo nuestra relación de estéril y aséptica amistad. Entramos tomamos unos tragos y directo a la acción. Una cortina negra cubría los reservados, un señor de 1,90 nos abrió con gentileza la puerta a lo que para mi hoy es el mismo infierno. El lugar repleto de cuerpos, muy difícil de distinguir, mujeres con mujeres rozando sus pezones, sus nalgas desnudas, las manos de genial vivacidad, enseguida se posaban sobre los que transitaban los estrechos pasillos.
Más al fondo, un pequeño cuarto, enseguida ella me obligo a sentarme. Se quedó parada, la luz negra se posaba sobre su cabello rubio. El bretel de su negro vestido cayó de lado, dos hombres, la empezaron a acariciar súbitamente, dulcemente. De pronto ella, era ella y dos hombres, siluetas, hermosas, cuerpos desnudos, gozaba, lo que las manos poder le daban. Vibrante euforia, sentía entre mi origen. La idea de intercambiar ya no me rondaba, no podía sacar la vista de mi hermosa amiga. Como dos hombres disputaban su placer, su alegría.
Mi sudor, era un rio, inagotable, mi frente desprendía volcánicas cenizas, que llegaban hasta el aliento de ella. Entonces perdí la coordinación de todo, me lancé al abismo de sus piernas. Recorrí paso a paso la hermosura de su ser, bebí, me sustancie, con el elixir de la vida eterna. eternamente mágica. Mi lengua era un huracán enardecido deseoso de poder mas, de arrasar con su belleza, me dispuse a continuar en su sur. Los sujetos seguían cada uno su fiel tarea, la mia era clandestina, no pautada. Ella no sabia lo que yo hacia, solo lo sentía, la oscuridad me daba permiso. Actuaba como manto protector sobre mi.
Seguí durante varios minutos introduciendo mis manos, mientras otros introducían su ser, cada vez mas la rubia captaba la atención de otras manos, ya no importaba bien de quienes eran. Plagado de sentimientos encontrados me seguía adentrando, tome su mano por detrás y la sumergí en mi entrepierna furiosa de deseo. Necesitada, de energía. ella no se resistió a los pedidos, cada vez eran mas, y cumplió con todos no negándose a ninguno. Esa noche no tendría que otra tomar mas decisiones, los otros lo harían por ella.
Minutos mas tarde con su cuerpo encorvado hacia adelante, me adentré, estaba empapada de lenguas que la recorrían, que iban y venían.
El relato de Joaquín hasta aquí envolvía cada vez mas a los atentos oyentes, de vez en cuando paraba para tomar un poco de agua, su garganta estaba reseca, sus pupilas atentas, a cualquier gesto de aprobación o rechazo.
Y continuó,……..De pronto grite, de tanta excitación, en su oído, me fui dentro de ella, sus gemidos eran tan agudos que no podía resistir ni un segundo mas. Enseguida me aparte, teniendo miedo que me descubriera. La oscuridad seguía siendo mi aliada. Me levante los pantalones y me senté a esperar que terminara, que acabara, yo estaba extasiado y quería mas, mucho mas, pero una vez era suficiente para no ser descubierto. La próxima seria fatal. Ella seguía y seguía, no paraba, había atendido en un rato a varios hombres y mujeres. Parecía no cansarse nunca, su boca, era generosa por demás con todo lo que se le presentaba.
En un instante la vi abrazar a otra mujer, ambas se jugaban por debajo hasta que ella empezó a besarla, acostadas en un sillón lo único que se veía eran las siluetas, me costaba mucho seguirla debía acercarme mas. Y de regreso estaba excitado, pero tenia que controlar mis pasiones. Enseguida una mano ajena a esta visión comenzó a acariciarme era la mujer que había estado besando ella minutos antes. Dolores me llamo, me dijo al oído, y dolores me saco bueno por segunda vez, agotado quería mas, y mas, como si buscara el final mismo del agotamiento de la calentura.
En un momento me acerco a mi amiga y le suplico de irnos, me dijo dame unos minutos mas, y accedí, en estos lugares hay que entrar acompañado y salir acompañado, así que no podía borrarme, además como caballero no lo había pensado, respire profundo y continué el relato, pasamos unos instantes por el baño para arreglarnos y nos fuimos del brazo como dos amigos geniales. Ella sin saber que yo me la comí toda y yo con la idea de recordarla por siempre como una loba en celo, devoradora de cuerpos calientes.”

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